Estrés en lugar de ilusión. 
Escribo esta entrada, puesto que me conmueve ver tantos adolescentes y niños con los que trabajo, a tan temprana edad, con tanto estrés y tristeza.
Los niños y jóvenes se ven cada vez más sometidos a retos, la presión por parte de los padres, los deberes, exámenes, encajar en el grupo…a la vez que se va formando la propia identidad. Este proceso de construcción de la personalidad se ve marcado y truncado por las expectativas de fuera, que se van haciendo propias y muchas veces crean conflictos internos ya que no encajan con la esencia de cada uno, creando un sinfín de inseguridades. ¿Qué pasa que no encajo en este mundo?
Por otro lado, la sobreestimulación a la que se ven sometidos, con los móviles, tablets, redes sociales…la gratificación inmediata y depositar la autoestima en el número de “Likes” está causando estragos a nivel emocional y esto modifica el cerebro haciéndolo más impaciente, triste, estresado y agresivo. Por no mencionar la tendencia generalizada a pasar cada vez menos tiempo de calidad con las personas de la familia. Como sociedad, estamos olvidando lo que es aburrirse, esperar, respirar…ser.
Todo ello sumado a la situación que todos atravesamos de incertidumbre y cambio con el COVID, ha desembocado en un aumento de casos de niños y adolescentes con síntomas de estrés, ansiedad y depresión, además de problemas con la alimentación. Se plantean nuevos retos e interrogantes acerca de cómo poder sobrellevar todo este cóctel de hormonas e inestabilidad.
En un periodo en el que es esencial conectar con el disfrute, el contacto con uno mismo, la naturaleza, la gestión emocional, y el aprendizaje de cómo funciona la mente para poder desarrollar el propio bienestar, estos niños se sienten ahogados por las presiones externas sin tener un mínimo de herramientas internas.
Numerosos estudios son los que prueban que las personas que alcanzarán mayor éxito en la vida no son los que mejores notas sacan, sino los que destacan en inteligencia emocional. Le adjunto un link a un articulo.
Por tanto , veo indispensable el acercar herramientas útiles para la gestión del mundo interno y emocional para poder sobrellevar mejor los retos que van encontrando por el camino estos niños y jóvenes, además de favorecer el espíritu colaborador y solidario. Los beneficios internos están siempre unidos al beneficio común, cosa que en la sociedad individualista en la que vivimos, se tiende a pasar por alto. Como adultos, demos ejemplo.